viernes, 8 de febrero de 2008

Clases de Moral

Recién ayer después de casi 2 semanas de que mi jefe está de vacaciones pudimos hacer uso de nuestra falta de autoridad, pero no de la forma que primer viene a la mente (descontrol, quilombo, joda, alegría) sino de una más divertida (para nosotros):

Ayer llamó por problemas de conexión uno de esos clientes problemáticos, de los que uno escucha su nombre de usuario entre el murmullo de los operadores y enseguida se siente un silencio frio y temeroso. Este tipo está acostumbrado a gritar, insultar y a tratar mal a los operadores con el fin de que se cansen y terminen por pasarlo con un supervisor. En su mente, el supervisor apreta un botoncito y soluciona magicamente los problemas técnicos,...
Pero no, este señor quiere hablar con un supervisor técnico, y ante la negativa de los mismos operadores de soporte, llamó a Atención Administrativa para que lo pasen desde ahi (claro, la viveza del tipo consiste en que la operadora sin estar al tanto de la situación del cliente pase el llamado directamente). Ante la negativa de la operadora también, quien le dejó en claro al cliente que tiene que hablar con el sector correspondiente, pidió de hablar con un supervisor de SU área. Pobre de mi, siempre la ligo de rebote... Me pasan el llamado, le digo lo mismo que la operadora, y comienza a decirme, asi de la nada, que tenía un problema con la facturación. Todo esto intercalado entre la explicación del problema técnico. Cuando me disponía a aclarar la duda que tenia sobre la factura, ME CORTÓ EL LLAMADO.AAahh nononono, a mi nadie me corta el teléfono... Lo llamé de nuevo. Me atendió, me confirmó que me había cortado y me dijo que estaba viniendo para acá.
Ajjjj que lo peor tener que enfrentar a un cliente face to face.
Vino, habló con el responsable de soporte técnico, con quien casi se agarran a piñas, y cuando estaba bien calentito, me tocó hablar a mi.
Le respondí sobre el problema de facturación, le expliqué como si fuera un nene de jardín de infantes cómo debía acceder a su factura por internet, y, aprovechando que no está el jefe, decidí darle una clase de respeto hacia los demás.

Le dije que no se le iba a permitir que volviera a faltar el respeto y a tratar mal a los operadores, porque si está llamando por teléfono a Atención al Cliente para pedir que alguien se haga cargo de solucionar el problema, no se va a resolver más rápido por gritar o tratar mal a esa persona, al contrario.
Le conté que en su historial de cliente tenemos escrito que es un maleducado, un irrespetuoso, que corta las llamadas cuando la respuesta no es favorable, y que NADIE quiere hablar con el. El tipo me miraba con cara de desconcertado, porque está acostumbrado a que en todas las empresas que tienen Atención al Cliente todos los empleados se bajan los lompas para que el cliente no se de de baja, o que no arme quilombo. Pero no me importó nada. No estaba mi jefe para retarme, y sabía que eso iba a ayudar a que el tipo se diera de baja, o que la próxima vez que llame se acuerde de lo que le había dicho yo, y en una de esas no jodía mas. Le dije que no lo iba a atender mas ningún supervisor, porque él es igual a cualquier cliente y no tenemos por qué tener un trato especial para con el.
Y por último, le dije que quería que se fuera de las oficinas pensando si realmente es que uno no lo ayuda o que la atención al cliente es mala, o es que EL como CLIENTE no pone voluntad en ser mejor persona y respetar a los demás.

Se levantó y se fue, no enojado, sino sorprendido.
Espero que haya aprendido QUE NO NOS VA A FORREAR MAS.


(Igual me salió bien porque cualquiera me hubiese roto la nariz de un bife...)

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