Querida Jime:
Te escribo para contarte las novedades que tengo de acá de la oficina…
A que no sabés quien es va? La murciélago! Esa persona con aspecto de animal que ocupó tu puesto cuando te fuiste. "Murci" había armado tanto quilombo cuando te ascendieron a vos, ¿te acordás? que cuando te fuiste, decidimos ascenderla a ella, ya que siempre se consideró capaz de hacer el trabajo de BackOffice a la perfección… y bueh, nos equivocamos. Salvo que consideremos que el trabajo de BackOffice consiste en chatear por msn con la mayor cantidad de gente que tengas en tu lista, u organizar toda la semana la salida del viernes y sábado a la noche, o desparramar la mayor cantidad de ese veneno que se genera en su interior con el fin de armar bardo donde no existe… quizás para sentirse un poco mas “importante” dentro de la oficina ...
Uno tolera muchas cosas en su rutina laboral diaria, pero cuando pareciera como que lo ponen a prueba a uno para ver hasta donde aguanta, el hilo en algún momento se rompe. Es ahí, en donde yo hice uso del poco “poder” que puedo tener sobre ella y empecé a pedirle que hiciera bien su trabajo, porque después de todo vos sabés como es el jefe… todo lo que vea mal en el sector es mi exclusiva responsabilidad, aunque tenga que ver con el trabajo de otra persona. Después de todo, termina siendo mi deber el velar porque las chicas del sector hagan bien el trabajo. Y Murci empezó a tomarse esta “puesta en vereda” como un acto de abuso de poder, o de control excesivo, y se ofendió. Y comenzó a desparramar el rumor de que yo era una persona violenta, y que la trataba mal. Pobre. Igualmente, vos sabés que yo no soy así. Como lo sabe la gente que trabaja acá. Por eso me quedo tranquila que ese rumor no va a cambiar la opinión que tienen las personas sobre mí, pero no deja de molestarme que destile veneno por cada sector de la empresa que pisa por última vez.
Según ella, consiguió un trabajo mejor. Buenísimo. Pero ¿por qué no se va ahora?... como te fuiste vos, de un momento para el otro, sin despedirte… sin que podamos comprar facturas para desearte suerte y festejar con vos este cambio… No, ella se queda. Se queda hasta el martes, porque quiere despedirse lentamente, dejando huellas de su paso por esta empresa. No se va a ir hasta que consiga “vengarse”. Hasta que llore las miserias que pasó en este trabajo, haciendo entender a todos que se “tuvo que ir” por lo mal que yo le hacía.
Estoy convencida de que este cambio es para bien. Que ahora si, las cosas van a cambiar. Pero decime, ¿cómo aguanto esta mala onda hasta que se vaya definitivamente? ¿hará algo contra mí antes de irse?
La verdad que lamento que te hayas tenido que ir de la empresa, con vos trabajaba tan bien…me divertía tanto… y aparte sabías cómo había que laburar bien.
Hay que aprender que quien hace mas bullicio demostrando a los demás que es mejor que lo que es realmente, termina decepcionándonos y perjudicándonos también. Hay que estar atentos y no dejar que esta gentuza envenene nuestra alma.
Te mando un beso grande! Y te vuelvo a escribir pronto con las novedades!
Yasmin.
viernes, 23 de noviembre de 2007
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3 comentarios:
Querida Yasmin: (ya que estamos en formato de carta)
Me paso algo parecido, bastante parecido, salvo que fuera del ambiente laboral. Y no va a cambiar la opinion de los que te conocen, pero si de los que no...
Es un problema feo...pero a seguir...
Muy bueno el post, me gusto, voy a seguir leyendo el blog, si tengo tiempo.
Le dejo un cariño.
Eloy
Yasmin, muy bueno tu blog!!! Espero que postees más seguido, me encantan las historias de oficina.
Besos
Muchas gracias por los comentarios!
Postearé mas seguido... espero que les guste!
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